domingo, 13 de abril de 2014

LLEGANDO A AMSTERDAM

Todo está escrito, y como ya lo decía el Ruso Hrabina en sus memorias “en este mundo traidor, nada es verdad ni mentira. Todo depende del color del cristal con que se mira…”

A la mañana siguiente, con un cielo azul perfecto, habiendo dormido al menos unas horas de corrido y con la promesa de archivar la demanda de divorcio; el roñoso y fiestero Hostel comenzó a parecerse a un Castillo.

Fue increíble y una verdadera transformación, a la altura de una megaproducción de Hollywood.
Los pasillos oscuros y siniestros tornaron en sendas ocultas, llenas de misterios por descubrir. Los techos, antes húmedos y desvencijados, dieron lugar a un sinfín de historias medievales, las chirriantes escaleras de madera ofrecieron una potente sinfonía de sordos sonidos contenidos, y hasta los fiesteros reventados holandeses se transformaron en..… no, ahí no hubo grandes cambios.

No vale la pena gastar más tinta en comentarios. Señores, que ahora hablen las fotos:

Papa, al final no estaba tan mal el castillito, no ?



Solo vale la pena agregar que el desayuno era orgánico y sabroso (casi un oxímoron), abundante y casero.
Y que se servía en un gran salón con vista a los cuidados jardines del castillo.

Conservaremos por siempre aquella postal. Por suerte partimos para Amsterdam sin esperar a que volvieran a dar las doce…..

Ah, por si a alguno le interesa, el Castillo se llama Stayokay Heemskerk (o algo por el estilo)

Dejamos el auto en el P+R Sloterdijk. El sistema es buenísimo, aunque incomprensible para una mente no Neerlandesa. En esencia la idea es cercana a la perfección: una circunvalación alejada del casco histórico con grandes espacios económicos de estacionamiento y servicio de transporte público gratuito desde y hacia la ciudad. Eficiente, accesible y barato. Social democracia en estado puro. Ah si, de las colonias y la Shell hablamos otro día.

Volviendo al sistema, raya la excelencia. Eso si, para entenderlo hay que ser Neerlandes.

Después nos volvimos expertos y para graficar nuestra aptitud quizás alcance con comentar que debimos explicarle el funcionamiento del sistema a una pareja alemana.

Que clara la tengo con el P+R !!!
Sigo afirmando mi idea. Los holandeses no son amables, pero hacen un enorme esfuerzo por parecerlo.

En este viaje desarrollé un nuevo prejuicio que quizás, y a partir del potencial éxito que alcance el blog, se instale como un nuevo estereotipo que reemplace a los antiguos, ya algo viejos y gastados.

Es hora de nuevos prejuicios carajo !

“Los alemanes son amables y dedicados, mientras los holandeses son amargos y asquerosos, pero esconden su verdadero rostro detrás de un discurso sólo en apariencia conciliador y políticamente correcto”
Mariano

Nota del autor:
Por si acaso leyeran este relato, quedan excluidos del presente axioma Vincent y su familia.

Nos tomamos el 48 y después de un breve trayecto, llegamos a la estación central de Amsterdam. Fue solo bajar y recibir el ataque en proporciones semejantes: bicis y fumones. Avanzamos por Damrak haciéndonos espacio entre los ciclistas y finalmente llegamos a Plaza DAM.

Caminando por Damrak. Magia, no hay ninguna bicicleta !!!
Al fin me siento en casa, nuevamente en el Templo del Futbol. Pero la ilusión es efímera. DAM es Dique en Neerlandes nene, y nada tiene que ver con el Estadio Diego Armando Maradona.
Tristeza nao tem fim….

Releyendo nuestros apuntes en Plaza Dam. Al fondo la Iglesia Nueva
Ya tenemos reservado nuestro primer tour gratuito con la gente de Sandemans y sus guías con paraguas rojos y blancos. Como buen porteño, arranque dándole poco crédito al sistema (“algún curro oculto debe haber atrás de todo esto…”) y termine siendo un fanático.

El “curro” es el obvio, los tours son tan buenos que seguramente terminas enganchado en alguno pago. En realidad está claro que se trata de un curro, pero a ese tipo de artimañas comerciales el capitalismo las ha re-bautizado con una simpática denominación: marketing.

La visita a pie incluyó varios de los puntos ineludibles de la ciudad: La Nueva Iglesia, La Vieja Iglesia y el Barrio Rojo (curiosa y precisamente uno enfrente de otro), la explicación de la inclinación de las casas (artimania para poder izar cargas con mayor facilidad), el porque de casas muy profundas y poco anchas (se tributaba impuestos por el frente lineal del lote y no por su superficie), la misteriosa sigla XXX presente en toda la iconografía de la ciudad y el Patio de Begijnhof, con su iglesia católica escondida detrás de los muros interiores.




















El tour incluyo una parada en el restaurante La Plaza, especie de deli gourmet autoservice de bajo precio . Difícil de explicar y excelente para disfrutarlo.

Morfar en La Plaza. Espectacular para quien busca comida tipica sin sentyarse en un restaurant tradicional

En este boliche o en algún café oscuro, no dejar de probar el famoso Appelgebak. Si tiene frutos secos, mejor aún.

Terminado el tour nos dedicamos a revisitar aquellos puntos que nos habían interesado, o simplemente a jugar a perdernos entre las calles y canales.

Para entender rápidamente el trazado de la Ciudad se puede simplificar mediante el corte de media cebolla, así cada medio aro concéntrico define un Canal (Gracht). Básicamente hay 4: Singel es el mas interno, el siguiente es Herengracht (Canal de los Caballeros), Kaisergracht (Canal del Emperador) y Prinsengracht el mas exterior (Canal del Principe).

Re fácil !

Volvimos sobre nuestros pasos y con la clase magistral de canales bien aprendida, fuimos recortando la cebolla de canal en canal. Hasta llegar al Nº 263 de Prinsengracht. Aunque tal vez les suene más conocido como el Anexo Secreto. O tal vez más aun como la Casa de Ana Frank.



Que mas decir que lo que ya se sabe. Quizás sea el momento para abandonar el personaje y asumir la realidad del pueblo Neerlandes.
Los Gies, Kleiman, Kugler y Voskuijl no defendieron a la Familia Frank. Fueron los protectores de la condición humana.
Nos costó volver, retomar el ritmo. Pero un ciclista que casi nos lleva puestos nos devolvió rápidamente al presente. Estamos con el tiempo justo para bordear todo el Canal del Principe y llegar al embarcadero de nuestra lancha nocturna.

Aun con traidores (donde no los hay ?), hubo un pueblo solidario que luchó contra la opresión Nazi. Y hubo gente que, con todo por perder, ofrendó su vida por intentar salvar otras. La de unos miserables judíos que a los ojos de las leyes raciales de Nuremberg, ni siquiera contaban como personas. Apenas una sub-raza.

El paseo es ahora es recorriendo los canales, observando la ciudad iluminada. Es hora de ir al hotel. Nos espera el Hotel Vondel, un hermoso hotel boutique.





La cena ? Un Toblerone del frigobar. Caemos rendidos.

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